La Voz del Bibliotecario

Espacio de reflexión


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Felicidades maestros

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El docente tiene una labor fundamental en la sociedad. Es el encargado de formar individuos que puedan superarse en la vida y retribuir con su trabajo, lo que la sociedad les ha otorgado.

Actualmente el reto del docente es aún más grande, ya que debe buscar las estrategias pertinentes para que los alumnos puedan aprender a aprender. Lo cual no es nada sencillo, debido a la complejidad que esto requiere, además del reto ante el uso de las tecnologías de la información y la comunicación.

El docente es a la vez alumno, ya que aprende a través de las experiencias de sus alumnos y tiene la obligación de prepararse cada vez más, con el fin de ofrecer a sus alumnos las pautas adecuadas que le permitan formarse como profesionista.

Esta celebración sugre a raíz de que en 1917 el entonces presidente de la República, Venustiano Carranza, publicó un decreto en donde se instituyó el 15 de mayo como Día del Maestro, conmemorándolo por primera vez en 1918.

Por supuesto, también se hace extensiva la felicitación a todos aquellos bibliotecarios que también tienen una labor importante en la docencia al capacitar de forma continua a los alumnos en el uso de los recursos que ofrecen las Bibliotecas.

¡FELICIDADES MAESTROS!


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Entrevista con el Mtro. Josue Aranda Rojas

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EL COLEGIO DE MICHOACÁN A.C.

BIBLIOTECA LUIS GONZÁLEZ

Por. JULIO CÉSAR RAMÍREZ RODRÍGUEZ

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La formación de bibliotecólogos y bibliotecólogas mexicanos en el extranjero ha sido desde sus inicios una importante veta que ha permitido la reintegración de profesionales en el ámbito laboral, educativo y político de nuestro país. Basta mencionar por ejemplo a Juana Manrique de Lara como la primera bibliotecaria mexicana que incursionó en el extranjero a inicios de los años veinte y quien realizó importantes aportes a las bibliotecas públicas de nuestro país. Posteriormente, le seguirían no menos destacados personajes que de regreso al país hicieron aportes fundamentales para el desarrollo de las bibliotecas mexicanas.

Josue Aranda Rojas es uno de estos bibliotecarios mexicanos que lograron fructificar sus conocimientos adquiridos en el extranjero para coadyuvar con el desarrollo de la bibliotecología mexicana. Fue el primer bibliotecólogo mexicano que fundó los estudios de maestría en México en la Universidad de Guanajuato en los años ochenta. Por este logro y debido a su amplia trayectoria Josue Aranda fue reconocido en el 2009 con la medalla al Mérito Bibliotecario “Roberto Gordillo”.

ENTREVISTA

Inicio de los estudios preparatorios y universitarios.

La preparatoria la inicie en la capital del Estado en San Luis Potosi, ¡pero por razones económicas! no pude continuar con mis estudios ahí en la prepa, mi padre no podía ya sostenerme, mi padre era ferrocarrilero… entonces se me presentó la oportunidad, como a mí me atraía mucho el inglés, quería estudiar inglés y de hecho lo estuve estudiando en San Luis Potosí en el Instituto Mexico Americano de Relaciones Exteriores, ahí fue donde inicie mis primeros estudios de inglés. Dado que me gustaba el idioma, se presentó la oportunidad de ir a estudiar a Texas a una escuela donde ofrecen cursos de verano, exclusivamente de aprendizaje del inglés. Se dieron las circunstancias de tal manera que yo conseguí tanto de parte de mi padre como de la misma institución el apoyo para ir a estudiar a esa institución en Texas que se llama “Presbyterian Pan American School”.

Conocí de la oportunidad, como era una High School, de la posibilidad de estudiar y trabajar ahí, para terminar la preparatoria y por lo tanto decidí quedarme ya que me ofrecían beca trabajo. Ahí realicé tres años de High School, terminé la preparatoria e hice una solicitud para entrar a la Junior College en la Ciudad de Evanston Illinois, que se llamaba Kendall College y ahí fui a cursar en dos años la licenciatura en artes. Después de allí solicité ingreso a la Universidad de San Diego, ahí estuve un año o dos, no recuerdo exactamente, después pasé a otra institución que se llamaba Azusa Pacific College donde concluí mis estudios en sociología. Saliendo de ahí hubo la oportunidad de ingresar a la Universidad de California a estudiar el posgrado en Ciencia Bibliotecaria, donde me gradué en 1971.

Después trabajé por, dos o tres años en las bibliotecas públicas en el condado de los Ángeles. El condado de los Ángeles me ofreció formalizar mis papeles de migrante para trabajar con ellos ya que en ese momento se requería de, personal que fuera bilingüe y bicultural dado que en esos años el movimiento chicano en esos años estaba muy activo y se requerían bibliotecarios de habla hispana en las bibliotecas públicas de los Ángeles. Traté de arreglar mis papeles de migración pero hubo algo de oposición por algunos grupos también de chicanos que se oponían a que se contratara gente originaría de México; querían que fueran todos mexicanos o Mexico-Americanos nacidos allá, en Estado Unidos.

Su regreso a México

Al regresar a México busqué trabajo como bibliotecario ¡sabía muy poco acerca de las bibliotecas en México! En primera instancia lo que se me ocurrió fue ir a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Allí fue donde yo conocí a la licenciada Medellín y ¡pues le dio mucho gusto que hubiera un bibliotecario que fuera a buscar trabajo! pero después de hacer las indagaciones pertinentes para ver la posibilidad de contratación pues le dijeron que no, que no podían contratarme. Ya una vez que me dijo que no podía contratarme me dediqué a buscar trabajo en la Ciudad de México. Presenté mi solicitud en el consulado americano y traté de contactarme con la maestra Guadalupe Carrión, que creo en ese entonces era la presidenta de la AMBAC. No hubo respuesta de parte de ella, no sé si no le llegó mi carta ¡no supe qué paso!

Después recibí una llamada de parte del consulado americano donde me invitaban  a una entrevista, asistí a la entrevista. La bibliotecaria que era la responsable de la biblioteca Benjamin Franklin  me comentó que de todos los candidatos que tenían para el puesto que ofrecían yo era el candidato que cumplía con todos los requisitos pero me sugirió que conociera la bibliotecología mexicana. Me puso en contacto con la maestra Guadalupe Carrión, en ese entonces ella estaba en el CONACYT. Esa misma tarde me recibió la maestra y me dijo que las oportunidades para trabajar en bibliotecas en la Ciudad de México eran abundantes pero que le gustaría que yo conociera el proyecto que había en la Universidad de Guanajuato. Le dije que sí, que yo andaba buscando trabajo y estaba revisando todas las posibilidades que había para decidir donde trabajar. En ese momento se puso en contacto con la directora de bibliotecas de la Universidad, la licenciada Susana Franco Villaseñor e hicimos la cita para presentarme a la semana siguiente en Guanajuato. Esto fue allá por el mes de octubre del setenta y cinco cuando se hizo esta entrevista.

Viajé a la Universidad de Guanajuato para entrevistarme con ella y, me dijo pues que ¡que sí le gustaría que me quedara, que sí tenía la necesidad…! en ese entonces estaban apenas todo el proceso de catalogación y clasificación de los acervos de la Universidad y yo le manifesté que no era mi fuerte la catalogación ¡verdad!, de hecho cuando estudié no me atraía mucho (risas). Y bueno, le dije no sé si vaya a poder con lo que usted ofrece y me dijo, ¡no, yo tengo confianza que sí puede usted! Quedé de resolverle, ella quería que yo iniciara el primero de noviembre de 1975. Regresé a San Luis y pues bueno, estuve pensándolo bien, las posibilidades… México era una ciudad grande, yo estaba acostumbrado a los Ángeles California otra ciudad grande entonces me atraía mucho que fuera algo igual ¡verdad! pero yo sentía que al ir a la Ciudad de México iba a ser parte de… como un engranaje, que nada más iba ser parte de una maquinaría y Guanajuato ofrecía la posibilidad de desarrollar un proyecto que estaba iniciándose en la Universidad. Y pues gracias a Dios opté por esta última y decidí llamarle y decirle que aceptaba, que el día primero estaría por allá. Mi mente pensaba “que voy a hacer en Guanajuato que es un ranchito bien chiquito (risas)” porque sí, cuando vine a la ciudad a la entrevista se veía algo muy chico comparado con los Ángeles de donde yo venía.

Los motivos de estudiar bibliotecología

Casi toda mi carrera desde la preparatoria estuve trabajando de tiempo parcial y de tiempo completo durante las vacaciones. En Azusa Pacific College donde termine el grado de sociólogo los trabajos normalmente era manuales y cuando fui a una entrevista en el último año yo les dije: “ya no quiero trabajos manuales quiero algo más intelectual”. Entonces me asignaron a la biblioteca; al principio era nada más acomodar libros en la biblioteca pero, el bibliotecario de consulta pues como que, se interesó en mí, y a veces, cuando había una consulta me llamaba y me mostraba las obras de consulta cuando estaba ayudando algún usuario y, eso me llamó mucho la atención porque él me mostraba las obras y me decía para que eran esas obras. De ahí nació mí interés por la biblioteca por ver lo que se podía hacer con los libros y cómo se podía ayudar a los estudiantes a buscar la información que requerían. Él fue el que también me dijo: “hay posibilidades en la Universidad de California de que puedas ingresar y obtener una beca para estudiar ahí”. Yo quería estudiar psicología social después de la sociología pero ahí fue donde cambié mi elección.

Al entrar a la carrera me abre todo un panorama, de lo que son en realidad las bibliotecas, todo lo que conlleva organizar una biblioteca y ofrecer el servicio a los usuarios, el aprender en serio la catalogación y la clasificación. De hecho, antes tuve la oportunidad, mientras estudiaba el posgrado allá en la Universidad de California, de haber trabajado en el escritorio de consulta de la research library donde tuve la oportunidad de platicar y ver cómo los bibliotecarios profesionales ofrecían el servicio de consulta a estudiantes, profesores y público en general.

Entonces, mi idea de lo que eran las bibliotecas, al trabajar simplemente acomodando libros y dar consulta cambió, porque de hecho en las noches había turno de estar en la biblioteca, y el bibliotecario me propuso que yo me quedara a dar consulta, así es que vamos a decir que unos meses antes de concluir mi licenciatura en sociología yo trabajé ahí de bibliotecario de consulta. Entonces tenía una idea de lo que era pero al tener los estudios formales y haber colaborado con un bibliotecario me cambia por completo el panorama, y el respeto que investigadores y estudiantes tienen hacia el bibliotecario profesional, no como el concepto que se le tiene todavía lamentablemente en nuestro país al bibliotecario en general.


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Redalyc se renueva

redalyc

La Red de Revistas Científicas de America Latina y el Caribe, España y Portugal (REDALyC), que desde hace diez años, provee el acceso abierto a la producción científica en Revistas Latinoamericanas a través de 809 revistas con una gran diversidad temática, se ha renovado.

Con una filosofía de: “La ciencia que no se ve, no existe”, hoy posee una interfaz mas visual, que  también es posible consultarla a través de dispositivos móviles.

Su búsqueda está dividida por artículos, autores, revistas, disciplinas, instituciones y/o países. Además de ofrecer difusión de los artículos y novedades en las redes sociales.

Consultala en: http://www.redalyc.org/home.oa


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Formas de Enseñar y de Aprender

Por.  F. Terrazas.

“Reconocimos que en esta odisea pedagógica más que crear conceptos había que crear consensos y construir inéditos viables”

Marín, R.

La educación promueve la libertad y la autonomía personal y genera importantes beneficios para el desarrollo (UNESCO), por lo tanto la labor docente es imprescindible para que los individuos adquieran los conocimientos necesarios para su desarrollo integral.

El docente es entonces la figura social que impulsa y motiva el aprendizaje en sus alumnos y debe elaborar una serie de instrumentos que le permitan transmitir la información necesaria éstos, para que éstos encuentren motivante su propio proceso de aprendizaje.

 Una frase popular dice: “Cada maestrito carga su librito”, si bien es cierto que en muchas instituciones existe la libertad de cátedra, es necesario que todos los involucrados en el proceso docente sigan ciertas pautas comunes para cubrir los perfiles de egreso que se hayan definido de forma institucional.

A lo largo de la historia se han desarrollado estilos de docencia de acuerdo a las necesidades de la sociedad, podemos entonces darnos cuenta de que éstos no se habían modificado demasiado desde la edad media, cuando iniciaron las primeras universidades.

La forma de enseñanza tradicional privilegiaba al docente en el sentido de considerarlo como el omnisapiente, aquél individuo con la autoridad suficiente para inocular en sus pupilos de forma directa el conocimiento absoluto.

El alumno, un ser pasivo, se dedicaba únicamente a filtrar la información que le proveía el catedrático, además de que tenía que desarrollar una impresionante capacidad mnemotécnica ya que el docente prefería como evidencia de su aprendizaje, casi una transcripción de todo aquello que él le había provisto con anterioridad.

Sin embargo todo evoluciona y como todo proceso social, surge la necesidad de modificar esta estructura rígida y esquemática. Así comienza una tendencia a la educación centrada en el alumno, en el cual el docente deja de ser el protagonista y le cede su sitio a los alumnos. Éstos tienen entonces que desarrollar su propio conocimiento a través de información que le provee una figura denominada facilitador, tutor o guía, también de otros estudiantes.

El alumno por lo tanto, asume un papel activo y el control absoluto de la incorporación de nuevo conocimiento. Además este tipo de metodología posee la flexibilidad para que el usuario defina incluso la forma en que desea ser evaluado.

Quizás esta nueva estructura de enseñanza en cierto período, parecía ser la más adecuada ya que rompía con la tradición que había venido deteniendo el desarrollo académico de las instituciones. Ofreciendo una forma más activa de participación de los alumnos. Sin embargo no todo resultó como se tenía pensado. Pero como pasa la mayoría de las veces, las teorías no embonan en las prácticas de la vida real.

Así mientras que en la primera forma de enseñanza, todo el proceso se centraba en el docente, el segundo se centraba en el alumno. Era necesario encontrar un equilibrio, en el cual tanto docentes como alumnos jugaran un papel activo.

Así se desarrolló una nueva concepción de la educación, entendida esta como un proceso, y éste a su vez, como un conjunto de actividades que se realizan con cierta secuencia y en el que todos los involucrados son parte importante.

La tendencia internacional, apunta a que los individuos deben adquirir las técnicas que les permitan lograr un aprendizaje a lo largo de la vida,  “aprender a aprender“. Con estas premisas podemos ver que la modalidad centrada en el aprendizaje resulta óptima.

Además de que a raíz de la introducción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICS) las aulas institucionales dejaron de ser el único espacio para la enseñanza y ahora existe la posibilidad de ofrecer programas en modalidades a distancia. Que si bien, ya se utilizaban en el modelo de educación centrada en el alumno, ahora adquieren mayor importancia debido a la flexibilidad que ofrecen.

 Como lo menciona la UNESCO en su breve nota:  “El aprendizaje móvil, también llamado en inglés “m-learning” ofrece métodos modernos de apoyo al proceso de aprendizaje mediante el uso de instrumentos móviles, tales como los ordenadores portátiles y las tabletas informáticas, los lectores MP3, los teléfonos inteligentes(smartphones) y los teléfonos móviles.”

Entonces entramos a una etapa en la que la educación centrada en el aprendizaje no se limita por barreras físicas, mucho menos áulicas, si no que puede establecerse una actividad de aprendizaje desde cualquier sitio en el que el estudiante se encuentre.

Podemos esquematizar esos tres estilos de docencia en la siguiente tabla:

Escuela tradicional (centrada en el maestro): Nueva (centrada en el alumno)

 

Emergente (centrada en el aprendizaje)
Estructura rígida

Educación enciclopédica, se privilegia el acopio de información.

Docente como figura omnisapiente y activa.

Alumno como ser pasivo.

Educación fundamentalmente  individual

Estructura flexible.

Educación abierta, donde el análisis y uso de la información sirven para la adquisición de conocimiento.

Alumno como ente activo en su aprendizaje.

Docente como un ente guía.

Educación individual y colecti

Estructura flexible.

Educación abierta donde la transferencia, el análisis y el uso de la información son la base para crear conocimiento individual y conjunto.

Docente y alumno partícipes del aprendizaje en conjunto.

Aprendizaje colectivo.

Con todos estos antecedentes,  en el desarrollo de los programas de capacitación para usuarios que ofrece el Sistema Universitario de Bibliotecas Académicas y del desarrollo de la materia Tecnologías y Manejo de la Información (TyMI), se han tomado en cuenta únicamente las competencias básicas de Trabajo en Equipo y Comunicación, establecidas dentro de las diez competencias básicas para la docencia de acuerdo con el modelo educativo de la UACH, esto debido a la naturaleza de nuestras actividades como profesionales de la información.

También los lineamientos internacionales sobre Alfabetización Informacional, muy apegados al concepto de la UNESCO sobre el apoyo para el desarrollo de individuos que logren un aprendizaje a lo largo de la vida.

Esta estrategia surgió debido que el tiempo que generalmente se otorga a los cursos de inducción y capacitaciones es tan limitado que apenas les da a los bibliotecarios el tiempo suficiente para explicar de forma escueta los recursos que se tienen.

Sin embargo, aún nos situamos en una tendencia paradójicamente tradicional. Si bien se ha intentado que los docentes de la materia TyMI, sean partícipes en el desarrollo de habilidades informativas en los usuarios, aún estamos luchando con tendencias tradicionales de enseñanza. El reto consiste en capacitar a los docentes y sensibilizarlos a cerca de la importancia de que dejen a un lado los métodos tradicionales de enseñanza y que se conviertan verdaderamente en parte activa del proceso de aprendizaje.

Si logramos eso, seguramente enriqueceríamos enormemente la labor docente, fortaleceríamos el quehacer bibliotecario y favoreceríamos el aprendizaje significativo en los alumnos.

Referencias

Guevara, G. (2002) Las pedagogías del conocimiento. En: Lecturas para maestros. (pp. 73-75). México: Cal y arena.

Guzmán, I. (2007)  El papel y las funciones de la universidad en la producción y reproducción del conocimiento. En: Universidad y conocimiento (pp 7-17) Ed: Mc Graw Hill – UACH.

Marín, R. (2007)  El trabajo académico en el modelo educativo de la UACH En: 10 Competencias Básicas para la Docencia.

———————   Primera competencia. Eso es puro rollo: Identidad universitaria. En: Universidad y conocimiento (pp 7-17) Ed: Mc Graw Hill – UACH.

UNESCO (2003)  Desafíos de la Universidad en la Sociedad del Conocimiento, Cinco Años Después de la Conferencia Mundial sobre Educación. [En línea] Disponible en: http://unesdoc.unesco.org/images/0013/001344/134422so.pdf  [Consulta: 24/10/2011]

——————-     Derecho a la educación. [En línea] Disponible en: http://www.unesco.org/new/es/education/themes/leading-the-international-agenda/right-to-education/ [Consulta: 28/10/2011]

——————-     El aprendizaje móvil. [En línea] Disponible en: http://www.unesco.org/new/es/unesco/themes/icts/m4ed/ [Consulta: 28/10/2011]

Práctica docente y estilos de Docencia


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Riquezas del Archivo Histórico Universitario

Por.

Galván, D

Archivo Histórico Universitario

Terrazas, F.

Unidad de Servicios Bibliotecarios

El día de ayer se dio inició a la exhibición de una serie de ilustraciones que forman parte del Álbum de Enseñanza del Instituto Científico y Literario.

Este documento fue publicado en el año de 1909 en conmemoración por la visita del Sr. General Don Porfirio Díaz y se encuentra disponible dentro del fondo del Instituto Científico y Literario, con el que cuenta el Archivo Histórico Universitario.

Éste consta de una serie de registros fotográficos del quehacer de estudiantes y docentes que acudían tanto a impartir como a tomar clases en el Instituto.

La exhibición se encuentra en el área de Vestíbulo de la Biblioteca Central.

Dentro del Archivo Histórico Universitario, podemos encontrar un fondo con documentos del Instituto Cientifico y Literario, para mayor información sigue el vínculo http://suba.uach.mx/noticias/noticia_de_prueba/

¡Visítanos!

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Curso “Cómo acercar al universitario a la lectura y escritura por placer”

Los días del 25 al 29 de Junio se ofrecerá el curso con un horario de 9:00 a 13:00hrs. Contando con tres sedes:

1.- Biblioteca Central

2.-Biblioteca de la DES de Salud Campus Universitario II

3.- Biblioteca de la DES de Ingenierías Campus Universitario II.

Los instructores serán:

M.D. Luz Amanda Acosta Beltrán

Lic. Genoveva Alvídres Caro.

Lic. Ramona Rodríguez Jiménez.

Este curso no tiene costo, los interesados deberán presentarse en alguna de las diversas sedes a las 9:00hrs.

Los temas que se verán son:

1. Convenciones de la lengua

2. Conocimiento sintáctico

3. Léxico variado y pertinente

4. Coherencia global

5. Análisis de textos diversos

6. Fuentes de información

7. Acontecimientos socioculturales de la Historia Contemporánea

8. Creatividad

Dirigido a la comunidad universitaria.

Cupo máximo 20 personas.


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El bibliotecario como puente hacia la sociedad de la información

Terrazas , F.

Unidad de Servicios Bibliotecarios

Coordinación General del Sistema Universitario de Bibliotecas Académicas

El impacto de las tecnologías de la información en el mundo educativo

La introducción de las tecnologías de información y comunicación han fracturado los esquemas y paradigmas tradicionales de transmisión de información y creación de conocimiento. Debido a la explosión informativa y la diversidad de formatos en los que ésta se representa se observa un cambio radical en las estructuras sociales. Las sociedades cada vez se polarizan, aunque,  paradójica y paralelamente se estandarizan. La movilidad social y la globalización económica se encuentran enlazados a todos los procesos sociales, y tambalean los pilares de los mismos tal y como los conocemos.

Claramente se define una tendencia a obtener la información como un insumo de primera necesidad. La tecnología está al alcance de un clic, y es tan abundante que podemos recuperar documentos  prácticamente de cualquier tópico en una amplia diversidad de formatos.

La era industrial ha llegado a su fin y sede sus dominios a una sociedad denominada “era de la información” cuyas características principales son la continua movilidad, la generación exponencial de conocimientos y la introducción de las tecnologías de la información como herramientas básicas de trabajo en todos los sectores.

Todos estos cambios tienen sus repercusiones obvias también en el ámbito educativo. Sin embargo, la introducción de sistemas automatizados y computadoras en estos espacios no siempre ha fomentado la creación del conocimiento. La educación tradicional ha cedido súbitamente paso a la educación informal, y no necesariamente al desarrollo intelectual del individuo.

Por ello surge la necesidad apremiante de modificar los procesos de enseñanza aprendizaje y ofrecer espacios mas versátiles que permitan a los individuos establecer procesos de capacitación permanente. La fragmentación de la información, su sesgo y la carente capacidad de sentido crítico han abierto vacíos que la tecnología por si misma no puede subsanar.

Basados en las premisas anteriores,  se comienzan a desarrollar los modelos educativos basados en competencias, que como su nombre lo indica, tienen la consigna de habilitar a los individuos con el desarrollo de destrezas que les permitan establecer relaciones adecuadas de recuperación de información, generar estrategias de búsquedas eficaces, a la vez que los doten de un sentido crítico para discernir la cantidad y la calidad de la información que necesitan.

Sin embargo, un problema fundamental de dichos modelos es la brecha digital que aún no es posible resolver. Mientras en los sectores productivos de la sociedad el uso de sistemas y tecnología de la información es muy frecuente. El contexto latinoamericano tiene problemas sociales básicos los cuales hacen que el abismo sea cada vez mayor. Claramente se puede dividir la sociedad en dos estratos, uno en creciente progreso y uno marginal que carece de las estructuras básicas de supervivencia.

Esta paradoja marca el advenimiento de una sociedad que por un lado se encuentra en un estado de aparente tecnocracia, mientras que la otra cara de la moneda refleja un estado complejo de supervivencia.

Si bien es indudable que la tecnología ofrece nuevas alternativas de desarrollo, se nace necesario aclarar que esto será posible siempre y cuando se aprovechen de la manera más equitativa y favorezcan el tan esperado reconocimiento del derecho universal a la educación.

Morales (1997) insiste en que el profesional de la información están en permanente interacción dentro una sociedad plural,  con una rica “infodiversidad” que debería servir y satisfacer a todos los gustos, todas las etnias y todas las clases socioeconómicas. A más de una década de esta premisa podemos constatar que la infodiversidad se ha ampliado de tal manera que existen serios riesgos por parte de los usuarios de perderse dentro del caudal informativo que se genera a cada momento.

El bibliotecario: puente entre las tecnologías de la información y la sociedad.

Debido al crecimiento explosivo y exponencial de los recursos en red es necesario cambiar el paradigma tradicional de formatos para entender los nuevos modelos que imperan en la actualidad. La cantidad de información representada en estos nuevos modelos es tan grande y tan diversa que los actuales sistemas de recuperación de información recurren a estrategias de búsqueda probabilística.

En el ámbito bibliotecario Svinicky y Schwartz (1991) ya hablaban de la función docente del bibliotecario, por medio de una incipiente formación usuarios de bibliotecas, a la vez que hablaban de la importancia de la planeación de un programa de capacitación.

Posteriormente, López Yepes (2004) lo define como: Programa de una biblioteca dedicado a capacitar a sus usuarios para que sepan aprovechar mejor los recursos puestos a sus disposición por el centro de información”.   A raíz de la explosión informativa, esta definición ha quedado muy estrecha, ahora la diversidad de formatos y modalidades de acceso a la información es muy amplia, por lo tanto surge la necesidad implícita de ampliar también su espectro.

En este sentido los bibliotecarios tienen la responsabilidad, como administradores de la información, de ofrecer a los usuarios programas que les permitan desarrollar las habilidades necesarias para la selección de las fuentes de información, la evaluación de sus contenidos y la generación de nuevo conocimiento. Como parte de estas metas los Bibliotecarios del SUBA, ofrecen capacitaciones permanentes a los usuarios, que van desde el uso de las bases de datos electrónicas de información, hasta la construcción de herramientas de la denominada Web 2.0, que les permite auto-difundir los resultados de su trabajo docente y de investigación.


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23 de abril Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor

Por: MBCI María Antonieta Hidalgo Muñoz

Jefa de la Biblioteca DES de Salud

“Para los antiguos, la palabra escrita no era otra cosa que un sucedáneo de la palabra oral”

Jorge Luis Borges    

Durante siglos el libro fue el vehículo del conocimiento emanado de los monasterios medievales; el privilegio de los religiosos, de los elegidos o de los poderosos a los que llegaba la instrucción. Hoy en día se ha vuelto un objeto masivo que satisface las más variadas expectativas del ser humano.

Por fortuna para los lectores, el libro en cualquiera de sus formatos ya no le pertenece en exclusividad a nadie, ni al clero, ni al gobierno, ni a las clases pudientes. El libro nos pertenece a todos, siempre dispuesto para que quien lo tome, al  abrir sus páginas beba de él cual manantial de agua clara y se nutra de la ambrosía, del néctar de los dioses con fruición.

La Biblioteca DES de Salud en conmemoración de esta significativa fecha ha colocado un periódico mural que incluye una galería de fotografías de escritores representativos y sus frases alusivas al libro. También invita a sus usuarios a llenar el “árbol del conocimiento” escribiendo en las manzanas los títulos de los libros de literatura  que más les han gustado y los que recomendarían. También se incluye el texto “Porqué leer a los Clásicos” con reflexiones de Ítalo Calvino, tomado al igual que las frases de la página que edita el Departamento Editorial de la Dirección de Extensión y Difusión de la UACH.

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Repositorio de Tesis de Posgrado

Márquez, J.

Terrazas, F.

Unidad de Servicios Bibliotecarios

Coordinación General del Sistema Universitario de Bibliotecas Académicas

 Las nuevas tecnologías de la información nos ofrecen una oportunidad de lograr un aspecto fundamental para la comunidad universitaria: el libre acceso al conocimiento.

Un Repositorio Institucional es un conjunto de servicios web centralizados, creados para organizar, gestionar, preservar y ofrecer acceso libre a la producción científica, académica o de cualquier otra naturaleza cultural, en soporte digital, generada por los miembros de una institución.

 Universidades y organismos públicos de investigación actualmente están creando un servicio digital que brinda espacios para almacenar, organizar, preservar, difundir y permitir la consulta abierta a los resultados de su actividad académica y científica, a través de Internet.

 El objetivo principal de los repositorios es respaldar, entre otros documentos, las tesis de posgrado, proporcionar a los usuarios una nueva opción de consulta y facilitar el acceso a las mismas, la necesidad de acceso libre al conocimiento, así como la utilización de Repositorios Institucionales es una alternativa a los modelos tradicionales.

Para la comunidad académica es vital generar, conservar y difundir su patrimonio cultural, por lo tanto, es imperioso establecer políticas, mecanismos e incentivos que posibiliten el acceso a ese conocimiento al mayor número de personas.

 Autores e instituciones deben unir esfuerzos para preservar y difundir de una manera más abierta y amplia las creaciones intelectuales; los repositorios de importantes instituciones internacionales en varios países están enfocados a la implementación de  políticas que garantizan el éxito de este proyecto, este tipo de repositorios incrementa la visibilidad y el prestigio de la institución que los genera, asimismo demuestra su valor para las fuentes de financiación y subvenciones. En cuanto a los investigadores, aumenta la visibilidad de sus trabajos ampliando la difusión y el uso de los mismos.

 Cada vez un mayor número de universidades y organismos científicos están creando Repositorios Digitales que recogen y dan acceso libre a los resultados de su actividad científica.


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Procesos Técnicos de Material Documental

Por

Terrazas Guzmán, F.

Unidad de Servicios Bibliotecarios

Valdez Bustillos, F.

Unidad de Procesos Técnicos

Coordinación General del Sistema Universitario de Bibliotecas Académicas

Resumen

Los procesos técnicos comprenden la parte medular para la recuperación del material documental dentro de un centro de información, ya que es el departamento encargado de hacer que los materiales estén disponibles en estantería.

El intentar aplicar modelos bibliotecarios de Universidades desarrolladas, a otras donde el modelo educativo aún se centra en el profesor provoca malos servicios bibliotecario y, también, diferencias de fondo entre los bibliotecarios y las autoridades académicas.”

Souto (2004)

 Los centros de información tradicionalmente son los encargados de preservar las memorias de la humanidad, por lo tanto para que la recuperación de la información contenida en los documentos sea eficaz, es necesario darle un tratamiento que comprende desde la adquisición  del documento hasta que se coloca a disposición de los usuarios.

 Sousa (2004) define el tratamiento de la información como el proceso que sigue un documento desde que se registra hasta que se pone en disposición de los usuarios.

 López Yepes (2004) a su vez lo menciona como un método que construye una representación del contenido textual que incluye situaciones, personajes,  intenciones, fines o aspectos generales. (2002) dicho proceso está constituido por una serie de operaciones que se realizan en forma de cadena

1-Entrada: selección del documento

2-Tratamiento: análisis y búsqueda o recuperación del documento.

3-Salida: difusión del documento.

 Según el Consejo Nacional Para Asuntos Bibliotecarios  (CONPAB 2005)  son el conjunto de actividades mediante las cuales se crean las entradas para un catálogo. Incluye la descripción bibliográfica, análisis del tema, asignación de la clasificación, y toda actividad implícita en la preparación física del artículo (ítem) para que llegue al estante.

 En el Online Dictionary of Library and Information Science (2006)  se refiere a todas las actividades y procesos referentes a la adquisición, preparación, mantenimiento de las colecciones bibliotecarias. Incluye la catalogación y el proceso físico del libro, usualmente acompañado por el departamento de servicios técnicos.

  • Catalogación
  • Clasificación
  • Indización
  • Resumen
  • Captura en el sistema de automatización de bibliotecas

En algunos casos el proceso físico que consiste en el etiquetado del documento.

El proceso técnico esta relacionado también con las altas, bajas y modificaciones de los registros en el sistema, en el caso de la UACH se utiliza el sistema de automatización de bibliotecas llamado ALEPH

Las etapas de los procesos técnicos son las siguientes:

 CATALOGACIÓN

Es el proceso de rescatar los datos más importantes de un documento, o acceso de entrada al mismo que se constituyen por: Autor, título, país de edición, editorial, características físicas entre otros. Estos documentos se analizan según las Reglas Angloamericanas de Catalogación (RAAC) donde se definen los elementos y el nivel de catalogación requerido según las necesidades particulares de cada centro de información.

 SISTEMAS DE CLASIFICACIÓN

Con la finalidad de tener debidamente ordenada su colección, las bibliotecas utilizan sistemas de clasificación bibliográficos, ya que por medio de ellos se evita la dispersión y ubicación arbitraria de los materiales, permitiendo reunir y localizar en un mismo lugar de la estantería aquellos libros que tratan sobre un determinado asunto o tema.

Por lo anterior, podemos definir a la clasificación bibliográfica como la actividad consistente en asignar un lugar a cada libro dentro de una organización.

Las clasificaciones más utilizadas son:

Sistema de clasificación de la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos (LC), que consiste en una combinación de letras (categorías) y números, correspondientes a cada rama del conocimiento.

Sistema de clasificación decimal  Dewey. (DDC) sistema numérico que se divide en 10 clases principales, ordenadas desde el 000 hasta el 999 que comprende todas las áreas del conocimiento.

Sistemas de clasificación propios.

Sin embargo existen otros métodos de clasificación, tales como el Decimal Universal y el Colon.

 INDICES

Instrumentos que permiten conocer o identificar publicaciones, documentos o artículos, existen varios tipos de índices, los más importantes son:

Índice de autor

Índice temático

Índice alfabético por materias

Los índices registran alfabética o analíticamente las entradas que se consideran apropiadas para acceder al contenido de los documentos.

 RESÚMENES

Parte de la descripción tradicional de un catálogo, es el documento secundario más valorado y utilizado por los usuarios por su selecta capacidad informativa, ya que presenta las ideas principales del documento original, evitando cualquier apreciación o juicio crítico.

En su conjunto los procesos técnicos concentran la información más relevante que describe a cada material documental, sin importar su soporte o formato. De tal manera que el usuario tenga diferentes puntos de acceso al material y sea de fácil recuperación tanto en el catálogo en línea, como en su ubicación física dentro del centro de información al que pertenece. El promedio de procesamiento en el departamento de procesos técnicos del SUBA, es de 15 documentos, pero esto depende del grado de dificultad en su análisis,  de la temática, formato del documento y por último de su captura dentro del sistema de automatización utilizado.

Las Instituciones de Educación Superior deben hacer énfasis en colocar en dichos departamentos personal preparado y suficiente, que garantice que el proceso se realice de una forma profesional dependiendo de la cantidad de material documental que se adquiere periódicamente y la cantidad de bibliotecas que pertenezcan a su sistema bibliotecario.

 REFERENCIAS

CONPAB-IES (2005) Normas para Bibliotecas de Instituciones de Educación Superior e Investigación.  México: CONPAB-IES.

García Ejarque, L. (2000) Diccionario del archivero-Bibliotecario   Terminología de la elaboración, tratamiento y utilización de los materiales propios de los centros documentales. España,   Trea.

López Yepes, J. (2004) Diccionario enciclopédico de ciencias de la documentación España,   Síntesis

Reitz, J (2006) Online Dictionary for Library and Information Science [en línea] Disponible en  http://lu.com/odlis Recuperado en Septiembre, 2007.

Sousa, J. (2004) Diccionario de bibliología y ciencias afines. España; Trea.

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