Las bibliotecas como crisol del conocimiento en las instituciones educativas

Terrazas Guzmán, F.

Unidad de Servicios Bibliotecarios

Coordinación General del Sistema Universitario de Bibliotecas Académicas

Universidad Autónoma de Chihuahua

Resumen:

Las Instituciones de Educación, son socialmente las responsables de la generación, divulgación y transmisión del conocimiento, por lo tanto el desarrollo bibliotecario en las instituciones educativas va muy de la mano con el de la explosión de la información que se genera a nivel global y que permite interactuar con usuarios  que tienen una diversidad de necesidades informativas.

Éstas también se ven definidas por la cultura que impera en la zona geográfica donde se desenvuelve y los factores multiculturales, especialmente en las zonas fronterizas, por lo tanto, las bibliotecas enfrentan el reto de fortalecer a sus usuarios para que adquieran las competencias adecuadas de Alfabetización Informacional que les permita continuar su proceso de aprendizaje no sólo en su vida académica, si no a lo largo de la vida.

 “Bastaba pedirle una información, aunque fuese genérica, preguntarle por un personaje, una cita, un suceso y su memoria caminaba entre los estantes, soberana hasta encontrar el dato solicitado, como se saluda a una persona que descansa en otra estancia”

Siliato, M

Hablar de biblioteca, es hablar de un espacio en el cual se puede tener acceso a la información, a recursos tanto impresos como digitales, obtener asesoría para la evaluación de la información. Es adentrarnos en un espacio que socialmente es poco conocido, mucho menos reconocido.

Lemus, R. (2012), lo expresa más acertadamente diciendo: “Hay aquí un espacio de sociabilidad alterno, con sus propias normas de contacto e intercambio”

Estos espacios, están destinados a ofrecer un ambiente agradable que estimule el proceso de aprendizaje de la comunidad a la que pertenecen, es que la información es mas parecida a una actividad o relación, es un ente que evoluciona como una forma de vida.

Las bibliotecas dejaron de ser solamente un espacio físico que se reduce al manejo de material impreso o audiovisual, para competir en el ámbito de las tecnologías de la información, con lo cual se dispara la cantidad de material digital a disposición de los usuarios. Esto último, no implica la desaparición del material impreso, como a veces se ha dado por creer. Es necesario tener en cuenta que debe existir un equilibrio entre las colecciones ya que hay usuarios a los cuales favorece particularmente uno u otro formato. Las actividades dentro de las bibliotecas tienen un amplio abanico de servicios que van desde el fomento a la lectura hasta el uso efectivo de las tecnologías de la información.

Por lo tanto, las bibliotecas como centros de gestión informativa, son lugares activos, que conforman la base de todo un mecanismo educativo y de investigación, con ello se rompe el estereotipo de la biblioteca tradicional para dar paso a nuevos centros de administración de información.

En nuestro país, casi el noventa por ciento de las bibliotecas, se concentran en la zona centro-occidente. Pero, qué pasa con el norte.

Las tierras áridas, son afectadas no sólo debido a la baja precipitación pluvial, si no a la dificultad para acceder a información pertinente. Además del arraigado estereotipo de las bibliotecas, que las colocan entre los espacios menos socorridos por la población.

Además es necesario tomar en cuenta, que mientras que en los sectores productivos de la sociedad, el uso de sistemas y tecnologías de la información es muy frecuente, en el sector económico primario, éste es casi nulo, debido a que en el contexto latinoamericano se tienen problemas sociales básicos los cuales hacen que el abismo sea cada vez mayor.

Claramente se puede dividir la sociedad en dos estratos, uno en creciente progreso y uno marginal que carece de las estructuras básicas de supervivencia.

Pero no todo está perdido, son las Instituciones de Educación Superior, quienes dentro de sus funciones tienen la responsabilidad de generar información a través de su quehacer académico y de investigación, dentro de éstas, las bibliotecas juegan un papel fundamental, si las consideramos como el laboratorio donde se gestan las nuevas ideas y donde se les otorgan los fundamentos básicos para su desarrollo.

Además son éstas, las entidades mejor dotadas tecnológicamente para facilitar la generación de nueva información y la transformación de ésta en conocimiento.

El impacto de las tecnologías de la información en el mundo educativo

“Riesgos de apostarle de lleno a los libros digitales, sobre todo porque los soportes de hoy podrían no ser los de mañana y porque las leyes de derechos de autor obstaculizan por lo pronto, y quién sabe durante cuánto tiempo más, el libre acceso a ellos”

Lemus, R. (2012)

 La introducción de las tecnologías de información y comunicación (TICS) han fracturado los esquemas y paradigmas tradicionales de transmisión de información y creación de conocimiento, el mundo digital se sirve como un refugio ante una realidad hasta cierto punto hostil.

La explosión informativa y la diversidad de formatos en los que ésta se representa provocan un cambio radical en las estructuras sociales. Las sociedades cada vez marcan más sus diferencias socio-culturales ante otras, aunque,  paradójica y paralelamente también se estandarizan a través de nuevos lenguajes que son creados de forma simultánea con el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación.

Indudablemente el mundo cambia y el cuidadano se convierte en una víctima de la información, debido a que ésta se encuentra en todos lados y llega a generar una aguda infoxicación.

La movilidad social y la globalización económica se encuentran enlazados a todos los procesos sociales, por lo que tambalean los pilares de los mismos tal y como los conocemos.

Claramente se observa una marcada tendencia a obtener la información como un insumo de primera necesidad. La tecnología se encuentra disponible al alcance de un “clic”, y es tan abundante que podemos recuperar documentos  prácticamente de cualquier tópico en una amplia diversidad de formatos.

Aun cuando esto no signifique la obtención de información adecuada para el desarrollo académico o la apropiación de información factible para ser transformada.

Puede decirse que la Era Industrial, como tal, ha llegado a su fin y ha cedido sus dominios ante el paradigma denominado “Era de la Información”.

Como lo han planteado Castell y Toffler, sus características principales son la ruptura en los conceptos de espacio-tiempo, continua movilidad social, la generación exponencial de conocimientos y la introducción de las tecnologías de la información como herramientas básicas de trabajo en todos los sectores.

Todos estos cambios tienen sus repercusiones también en el ámbito educativo. Sin embargo, la introducción de sistemas automatizados y computadoras en estos espacios no siempre ha fomentado la creación del conocimiento. La educación tradicional ha tenido, en algunos casos de forma forzosa, que ceder paso a la educación informal, aunque esto no necesariamente signifique un desarrollo intelectual del individuo.

Por ello surge la necesidad apremiante de modificar los procesos de enseñanza aprendizaje y ofrecer espacios mas versátiles que permitan a los individuos establecer procesos más activos en un modelo de autoaprendizaje, tomando en cuenta que la fragmentación de la información, su sesgo en la recuperación y la carente capacidad de sentido crítico han abierto vacíos que la tecnología, por si misma, no puede subsanar.

Basados en las premisas anteriores,  se comienzan a desarrollar en las IES, los modelos educativos basados en competencias, que como su nombre lo indica, tienen la consigna de dotar a los individuos de las habilidades y/o destrezas que les permitan establecer relaciones adecuadas de recuperación de información, generar estrategias de búsquedas eficaces, a la vez que los doten de un sentido crítico para discernir la cantidad y la calidad de la información que necesitan.

 

El infotecario: puente entre las tecnologías de la información y la sociedad.

“Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito”

Murakami, H.

Se ha hablado ya de las Instituciones de Educación Superior, como las entidades adecuadas para el desarrollo y generación de conocimientos dentro de la sociedad, sin embargo, es necesario tomar en cuenta, que problema fundamental con el que éstas deben de lidiar, es la brecha digital que aún no es posible resolver.

Esta paradoja nos ofrece el panorama de una sociedad que por un lado se encuentra en un estado de aparente tecnocracia, en el que a los individuos se les dota de la capacidad de acceder a la información, mientras que la otra cara de la moneda refleja un estado complejo de supervivencia desde el cual no se tiene ni siquiera la idea del significado de acceso a la información.

Si bien es indudable que la tecnología ofrece nuevas alternativas de desarrollo, se vuelve necesario aclarar que esto será posible siempre y cuando se aprovechen éste tipo de recursos de manera más equitativa y favorezcan el tan esperado reconocimiento del derecho universal a la educación.

Las TICS nos rebasan, son avasallantes, dotan a los individuos de la capacidad de expresar sus ideas y no sólo eso, sino de traspasar fronteras que en décadas anteriores era imposible sortear.

Pero en las IES, existe un profesional que es capaz de establecer un vínculo entre estas tecnologías y los migrantes digitales,  quienes se encuentran en un estado de incertidumbre, ante el reto de enfrentarse a ellas, que son de uso casi innato en los individuos a los que pretenden apoyar en la construcción de su propio conocimiento.

Pero, ¿por qué precisamente la sociedad debe voltear sus ojos hacia las bibliotecas?

Quiénes, sino los profesionales de la información, son precisamente los adecuados, para fungir como un puente que sea lo menos estrepitoso y que a la vez, amortigüe los tumbos que los migrantes deben dar antes de lograr un dominio aceptable de las herramientas tecnológicas que están a nuestra disposición.

Morales (1997) insiste en que el profesional de la información está en permanente interacción dentro una sociedad plural, con una rica “infodiversidad” que debería servir y satisfacer a todos los gustos, todas las etnias y todas las clases socioeconómicas.

Esta premisa no hace más que advertirnos, que la infodiversidad se ha ampliado de tal manera que existen serios riesgos por parte de los usuarios de perderse dentro del caudal informativo que se genera a cada momento.

Dentro de éstas, los bibliotecarios, a quien podría denominarse ahora como “infotecarios” se convierten en esa vía adecuada de flujo, entre el caudal informativo existente y las necesidades particulares de los usuarios. Éste, puede fácilmente desenvolverse en múltiples actividades, que van desde ofrecer un breve apoyo para localizar material en estantería, hasta guiar al usuario en una estrategia de búsqueda eficaz por ese mar informacional que puede llegar en muchos casos, a un estado grave de infoxicación.

En este sentido los infotecarios tienen la responsabilidad, como administradores de la información, de ofrecer a los usuarios programas que les permitan desarrollar las habilidades necesarias para la selección de las fuentes de información, la evaluación de sus contenidos y la generación de nuevo conocimiento, además de capacitaciones permanentes, que van desde el uso de los materiales documentales impresos, de las bases de datos electrónicas de información, hasta la construcción de herramientas de la denominada Web 2.0, que les permite auto-difundir los resultados de su trabajo académico, docente y de investigación.

Hacia la sociedad del conocimiento

“La biblioteca es una necesidad social que exige profesionales con capacidad para gestionar instituciones, con habilidades comunicacionales, con formación tecnológica, entre otras.

Roggau, Z.

A lo largo del texto, se han desarrollado algunas reflexiones sobre el panorama de las TICS, también brevemente del profesional de la información como el vínculo entre ésta y la Sociedad de la Información, sin embargo, es momento de aclarar, que no es sinónimo de Sociedad del Conocimiento.

Este último, va más allá de la recuperación y uso de la información, está más enfocado a un grado relativo de apropiación de datos para transformarlos en conocimiento que a la vez sea aplicable y que a su vez sirva para la generación de nueva información. Un ciclo que avance en una espiral ascendente. La primera, claramente favorece el acopio, la preservación y la difusión de información, la otra implica la transformación de ésta en algo más.

Abramos entonces un paréntesis, en el cual se pueda dilucidar el papel de las Bibliotecas dentro de una sociedad, quizás utópica, en la cual ya no sólo es necesaria la adquisición de habilidades de recuperación de información en diversos formatos, tampoco la recopilación de datos aislados, sustraídos de fuentes informativas, sino el abrevar de esa fuente de fuentes, que nos permiten la restructuración de los constructos mentales y la factibilidad de hacer a otros partícipes de esa dinámica rica en diversidad cultural.

Quizás geográficamente, estemos en posibilidad de obtener un acercamiento mayor hacia el país vecino, que hacia el centro de nuestro país,  lo cual nos ofrece la posibilidad de enriquecernos con experiencias que han sido favorables, ante los retos que las TICS nos ofrecen. Sin perder de vista el contexto latinoamericano y mucho menos, la situación social que nos amplia cada vez más la brecha digital.

He aquí un punto que cabe destacar como oportunidad, ya que las Bibliotecas estarían en posibilidad de habilitar sus áreas, no sólo a los servicios tradicionales, sino ofrecer un extra dentro de la promoción cultural y la difusión de expresiones artísticas, en especial de las Artes Plásticas, a través de la apertura de otro tipo de actividades que atraigan no sólo a los usuarios regulares, sino también a otros sectores de la población.

El infotecario, entonces tendrá la tarea extra, de transformarse en un ávido constructor de nuevos conocimientos y habilidades que le permitan esa integración más eficaz en la sociedad.

Alfabetizar

 “La alfabetización informacional y el aprendizaje a lo largo de la vida son los faros de la Sociedad de la Información que iluminan las rutas hacia el desarrollo, la prosperidad y la libertad.”

IFLA (2005)

Siguiendo esa línea temática, el 9 de Noviembre del 2005, en Alejandría, se planteó la posibilidad de definir a las bibliotecas como los lugares idóneos a través de los cuales se pudiera favoreces el aprendizaje a lo largo de la vida, esto con el fin de dotar a la población en general, de las habilidades que les permitan hacer frente a estos nuevos retos que se presentan en la sociedad, en cuanto al uso indiscriminado de las tecnologías de la información, más como un mero divertimento, que como aliado indispensable en la mejora de la calidad de vida de los individuos.

En el ámbito bibliotecario ya se hablaba de la función docente del bibliotecario, por medio de una incipiente formación usuarios de bibliotecas, también de la importancia de la planeación de un programa permanente de capacitación.

Anteriormente López Yepes (2004) lo definía como: Programa de una biblioteca dedicado a capacitar a sus usuarios para que sepan aprovechar mejor los recursos puestos a sus disposición por el centro de información”.   A raíz de la explosión informativa, esta definición quedó muy estrecha, la diversidad de formatos y modalidades de acceso a la información es muy amplia, por lo tanto surge la necesidad implícita de ampliar también su espectro.

Ese es el gran reto, convencer, capacitar, promover, apoyar a los individuos y mostrarles que no porque algo esté publicado en la red, contiene información que es adecuada para resolver nuestras necesidades de información.

Alfabetizar, para poder hacer frente adecuadamente a los avances tecnológicos y servir de apoyo a los usuarios, que debido a la inercia educativa que tienen, carecen de los elementos básicos que les permitan no sólo navegar, sino discernir el nivel y la calidad la información que les es pertinente.

¿Cuál es el destino de las bibliotecas?

“La pérdida de la lectura se traduce en la erosión del lenguaje y la erosión del lenguaje en el despojo del pensamiento”

Proceso

Afortunadamente aún queda mucho por hacer, las Bibliotecas ofrecen un amplio panorama en el desarrollo no sólo de la Alfabetización Informacional, sino el establecimiento de programas holísticos de servicios, que poco a poco nos permitan cambiar el paradigma que se tiene de éstas.

Además, está comprobado que como tales, las Bibliotecas son entes que se adaptaron más fácilmente a los cambios tecnológicos y no sólo eso, sino que los adoptaron como parte fundamental en los procesos de gestión de la información.

El reto es dar ese salto cuántico, entre los servicios tradicionales que se siguen ofertando y la incorporación de nuevas metodologías que nos permitan abarcar un espectro más amplio de usuarios.

Esta dinámica en zonas cercanas a la frontera, nos ofrecen la oportunidad de establecer alianzas de colaboración, a través de las cuales no sólo se favorezca a la población que accede a las IES, sino también que permitan otorgar una mejora dentro de la dinámica social que se vive.

Las Bibliotecas Universitarias son crisoles del conocimiento, en los que la información fluye en todos los sentidos, en los que se amalgaman criterios informativos de grupos sociales multidisciplinarios, de diversos grupos sociales y étnicos que le permiten posteriormente convertirse en conocimiento.

REFERENCIAS

Bossié, F. (2009). Libros, Bibliotecas y Bibliotecarios una cuestión de memoria. (Español). Información, Cultura y Sociedad, (20), 13-40. [en línea] Disponible en: Academic Search Complete.

————-(2005). Los Bibliotecarios en la Sociedad de la Información. (Español). ACIMED, 13(3), 97-115. [en línea] Disponible en: Academic Search Complete.

Campos, D. (2007) ¿Google como herramienta alterna para los profesionales de “ciencias de información? [en línea] Disponible en: http://eprints.rclis.org/archive/00009838/ [Consulta: Junio, 02, 2010]

CONPAB-IES (2005) Normas para Bibliotecas de Instituciones de Educación Superior e Investigación.  México: CONPAB-IES.

García Ejarque, L. (2000) Diccionario del archivero-Bibliotecario   Terminología de la elaboración, tratamiento y utilización de los materiales propios de los centros documentales. España: Trea.

Hernández, F. (2000) El bibliotecólogo emprendedor: Un reto del siglo XXI. México: Colegio Nacional de Bibliotecarios

IFLA (2005) Faros para la Sociedad de la Información: Declaración de Alejandría sobre la Alfabetización Informacional y el aprendizaje a lo largo de la vida. [En línea]. Disponible en: http://archive.ifla.org/III/wsis/BeaconInfSoc-es.html [Consulta: 20 de Septiembre, 2012].

Lemus, R. (2012) En defensa de la Biblioteca Pública. [en línea] Disponible en: http://www.letraslibres.com/revista/letrillas/en-defensa-de-la-biblioteca-publica?page=full [Consulta: Octubre, 01, 2012]

López Yepes, J. (2004) Diccionario enciclopédico de ciencias de la documentación. España,   Síntesis

López Yepes, J. et al. (1996). Manual de información y documentación. España: Pirámide.

Morales, E. (1997) La función social del bibliotecólogo y la biblioteca. México: UNAM. Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas

Murakami, H. (2009) Tokio Blues: Norwegian wood. México: Maxi Tusquets Editores S.A. de C.V.

Proceso Letras Minúsculas: Nueva Edad Media Mexicana p.62 Núm 1789 13-Feb-2011 ISSN 1665-9309

Reitz, J (2006) Online Dictionary for Library and Information Science [en línea] Disponible en  http://lu.com/odlis [Consulta: Septiembre, 29, 2012]

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Siliato, M (2006) Calígula. España: Random House Mondadori S.A. de C.V.

Sousa, J. (2004) Diccionario de bibliología y ciencias afines. España; Trea.

ESTA INFORMACIÓN FUE PRESENTADA EN EL IX INSTITUTO TREJO FOSTER FOUNDATION REALIZADO LOS DÍAS 5 Y 6 DE OCTUBRE DE ESTE AÑO.

AQUÍ PUEDE CONSULTAR LA PRESENTACIÓN QUE SE REALIZÓ SOBRE ESTE DOCUMENTO: http://prezi.com/resy-mdpyedr/bibliotecas-crisol-del-conocimiento/

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